Cuando la noche se convierte en una lucha

Te despiertas agotado a pesar de haber dormido ocho horas. Te quedas mirando al techo a las tres de la madrugada. Te quedas dormido sin previo aviso a plena luz del día. Estas experiencias no son simples malos hábitos: pueden indicar un trastorno del sueño real, que merece atención y comprensión.

Los trastornos más frecuentes

  • El insomnio: dificultad para conciliar el sueño o para mantenerlo, a menudo relacionada con el estrés, la ansiedad o unos hábitos de vida inadecuados.
  • La apnea del sueño: interrupciones repetidas de la respiración durante la noche, que provocan fatiga crónica y riesgos cardiovasculares.
  • El síndrome de piernas inquietas: sensaciones molestas en las extremidades que dificultan conciliar el sueño.
  • La narcolepsia: somnolencia excesiva y repentina durante el día, independiente de la duración del sueño nocturno.
  • Las parasomnias: comportamientos inusuales durante el sueño, como el sonambulismo o los terrores nocturnos.

Estos trastornos tienen diversos orígenes: genéticos, estrés prolongado, apnea anatómica, alteración de los ritmos circadianos o efectos secundarios de determinados medicamentos.

Existen soluciones

La buena noticia es que la gran mayoría de los trastornos del sueño se tratan de forma eficaz. Terapia cognitivo-conductual, higiene del sueño, dispositivos médicos o ajustes en el estilo de vida: los enfoques son numerosos y se pueden adaptar a cada situación.

¿Reconoces alguno de estos síntomas? Consulta nuestra biblioteca de recursos o habla con un profesional sanitario.